José Antonio García Tag

Se dice de nosotros, los headhunters, que somos uno de los agentes del mercado de trabajo más buscado. Todo profesional senior aspira a ser contactado por un cazatalentos porque nuestra llamada a menudo significa la oportunidad de un avance en la carrera profesional. Pero al mismo tiempo y del mismo modo que somos tan deseados, somos conscientes de que sobre nosotros pesa también cierto halo de misterio, confusión y desconocimiento sobre lo que exactamente hacemos, cómo lo hacemos y por qué lo hacemos; y, principalmente, sobre lo que tienen aquellos candidatos que captan nuestra atención.
Que la tecnología lo está revolucionando todo es algo que a estas alturas nadie puede negar; y que la forma en la que se identifica, evalúa, selecciona e incorpora talento en una organización no queda al margen de ese todo que está siendo revolucionado, algo que tampoco nadie puede obviar. Ahora bien, interpretar la irrupción y revolución tecnológica en clave de casi total sustitución humana (leo varios artículos donde se pregunta qué es más importante si la tecnología -tech- o la intervención o toque humano -touch-en un proceso de selección) es algo que resulta osado y, cuando menos, precipitado.