Suena tu teléfono personal. No reconoces la llamada. Contestas. Del otro lado de la línea, te encuentras con un headhunter. Una voz cortés, con lenguaje refinado y en control que consulta tu disposición a participar en un proceso discreto de búsqueda de un ejecutivo calificado para una posición directiva o gerencial. ¿Cuál es el correcto proceder? ¿Qué se debe evitar en cada fase? Si no estás buscando trabajo, ¿debes aceptar participar en un proceso que –de suyo– será largo e incierto? Antonio Catena Ochoa, Socio de Ackermann International México ofrece algunas recomendaciones.

